Se trata de la droga Clonazepam. Su uso aumentó un 20% entre 2004 y 2006. Es de los fármacos más vendidos del país y genera dependencia a largo plazo
Un informe de la Confederación Farmacéutica Argentina señala que el consumo del clonazepam aumentó el 20% durante los dos últimos años. Su marca comercial es el Rivotril y cuesta alrededor de $27 los treinta comprimidos de 0.5 miligramos y existen en el país más de 43 copias.
Según los especialistas, es un medicamento que genera dependencia a largo plazo y se siente en el organismo� y advierten que "la gente se cree psiquiatra y toma clonazepam sin preguntar a un profesional si debe continuar su uso".
Además señalan en el diario Clarín que "el medicamento bien controlado puede ser efectivo, pero genera tolerancia y hace que el paciente necesite aumentar la dosis. Tampoco debe ser abandonado repentinamente porque puede provocar el síndrome de abstinencia, con ansiedad, excitación, insomnio e irritabilidad. La consulta médica aporta su retiro gradual".
Destacan también que �en las farmacias, reconocen por lo bajo que lo venden sin receta o se adquiere por Internet. También se expandió el tipo de especialistas médicos que lo recetan. "Es más recetado por los médicos clínicos que por los psiquiatras". Y continúan afirmando que �habría presiones de los laboratorios medicinales que venden el clonazepam. Las farmacéuticas dan a los médicos recompensas sutiles y realizan un seguimiento de qué médicos recetan sus fármacos, los laboratorios dan incentivos como viajes, becas y hasta órdenes de compras a cambio de que se receten sus medicamentos".
El consumo del clonazepam, aumentó de 5,1 millones de unidades en 2004 a 6,1 millones en 2006. A la vez, se redujeron las ventas de otras drogas de la misma familia, como el alprazolam y el bromazepam, que calman también la ansiedad y son sedativos. Tanto se impuso el clonazepam que se convirtió en uno de los 10 fármacos más vendidos del país.