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4 de abril de 2025
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El descontento, un mal que afecta cada día a más mujeres
Se trata de un fenómeno en donde las propias mujeres catalogan a su propia vida como un "ni". Se da más entre los 20 y los 24 años, y después de los 35. Los motivos
18 de octubre de 2010
Ellas creen que su vida es un "ni", y caminan la vida descontentas con sus logros en el trabajo, su vida familiar y hasta su postura sobre la mujer y sus roles es oscilante: valoran el matrimonio, pero no resignan sus carreras.

El 39% de las mujeres, entre los 20 y 24 años y entre las mayores de 35, están descontentas con sus vidas y no saben cómo cambiarlo. Para ellas sus vidas es un �ni�, lo que se traduce en descontento, según una encuesta online de la consultora Datos Claros, que evaluó la percepción de mujeres de entre 20 y 40 años en relación a sus valores cotidianos, el trabajo, la familia y la maternidad.

Raquel Rascovsky, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina, explica el fenómeno: �Las jóvenes de entre 20 y 24 años están en plena búsqueda de posicionamiento social. Están ocupadas en el estudio y en encontrar un trabajo estable. Las mayores de 35 se encuentran con un doble trabajo: su propio empleo y sus maridos e hijos. Suficientes motivos para estar insatisfechas�. ¿Qué pasa entre los 25 y los 34? �Las chicas se divierten, tienen estabilidad laboral y quizás ya han terminado de estudiar o encontraron aquello que les gustaba aprender�, cierra.

Las expertas evalúan que el fenómeno se debe a cambios sociales y culturales que tienen como protagonistas a miles de mujeres. Para Mirta Dall �Occhio, directora de Hémera�Centro de Estudios del Estrés y la Ansiedad, la vida de una joven entre los 20 y los 24, y las que pasaron los 35, es un período estresante. �A las más jóvenes se les pregunta qué van a hacer de su vida. Y las de más de 35, por qué no tuvieron hijos. La sociedad presiona a ambas�.

Según la especialista, las mujeres que habitan el área metropolitana se hacen planteos más temprano. Las preguntas existenciales están relacionadas al principio con la inserción laboral o universitaria. Luego es el reloj biológico el que apremia. �Lo mejor es no aislarse y compartir con otras mujeres �mayores y menores� la situación por la que estamos atravesando. Contar lo que nos pasa y escucharlas, nos dan una perspectiva�, sugiere Dall �Occhio.

También hay mujeres que se realizaron a nivel familiar, pero igual se sienten insatisfechas. �Cumplieron con la maternidad, pero están aburridas de la rutina del matrimonio. Y están las separadas, divorciadas o viudas, que dicen que o no hay hombres, o ponen muchos reparos para comprometerse. En esos casos, el final del camino, siempre, es el sufrimiento�, dice Walter Ghedin, psiquiatra y sexólogo, autor del libro La vagina enlutada.