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4 de abril de 2025
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Hazaña: Arsenal a un paso de la Copa Sudamericana
Derrotó al América 3-2 luego de estar dos veces en desventaja y, como el gol de visitante vale doble, en la revancha le alcanzará hasta con perder 1-0 ó 2-1
1 de diciembre de 2007
Arsenal, contra todos los pronósticos, fue gigante ante el América candidato, se impuso 3-2 luego de estar dos veces en desventaja y ahora va por todo: como el gol de visitante vale doble, en la revancha le alcanzará hasta con perder 1-0 o 2-1 para obtener el primer título de su historia: esta Copa Sudamericana que lo tiene como impresionante revelación. Con la notable racha de haber ganado todos sus partidos como visitante incluida.

Arsenal tenía claro lo prioritario en este viaje a la incómoda altura del Distrito Federal y al temido ambiente del Azteca: dejar abierta la serie para la revancha, que se jugará el miércoles en el Cilindro. Y para eso armó el plan: cuidados defensivos, recorte de espacios y aprovechamiento integral de la pelota detenida.

El gol inicial de América, en su primera llegada, a los 5 minutos, resultó un golpe que condicionó ese plan. Jugada con desequilibrio desde la izquierda a través de Federico Insúa, centro, cabezazo en el segundo palo de Salvador Cabañas y uno a cero. Lo que siguió mostró la cara más desconcertada del equipo de Gustavo Alfaro en esta Sudamericana: acorralado, sin respuestas. Ape nas un remate de Andrés San Martín, desde muy lejos, sirvió como señal de vida. A esa altura, Arsenal sólo se sostenía en la constancia defensiva de Jossimar Mosquera y en la seguridad de SuperMario Cuenca. Parecía cuestión de tiempo que América ampliara su ventaja.

Pero no. Desde el fondo de su peor momento, resucitó Arsenal. A los 31, tras una discutida infracción a Diego Villar, Javier Yacuzzi tiró un centro con zurda desde la derecha, en el segundo palo apareció Aníbal Matellán y consiguió lo imposible, además del 1-1: un minuto de silencio de esa furia por el América. El empate también tuvo efectos secundarios: sirvió como anestesia para el América, que -desde entonces y hasta el final del primer tiem po- ya no parecía tan voraz.

Pareció pesarle el contorno y las circunstancias a Arsenal en el inicio del segundo tiempo. Se ubicó demasiado cerca de Cuenca y lo pagó: a los 10, con más de medio equipo metido dentro del área, Alejandro Arg�ello clavó un derechazo en el ángulo desde 25 metros. Pero otro vez, cuando todo indicaba que Arsenal volvería a tambalear, respondió del mejor de los modos: con un gol, con respuestas anímicas, con autoridad. Un minuto después del 2-1, un derechazo de Alejandro Gómez -tras un pase de José Luis Calderón- sirvió para reestablecer el empate y para reinstalar la sensación de agrado, allá en Sarandí, a orillas del Viaducto.

Pero había más en la noche mágica. Otra vez apareció Gómez, quien con un cabezazo y mucha lucidez aprovechó un rechazo desprolijo de José Castro. Lo que siguió fue oficio y coraje para sostener el primer triunfo de un equipo argentino contra el América de visitante y para garantizar ese desenlace épico. Lo que parecía imposible, es ahora una certeza: Arsenal seduce a la gloria. Y el miércoles tiene una cita con ella...