El alza afectaría especialmente a sectores de menores recursos que carecen de gas natural. La garrafa de 10 kilos alcanzaría los 30 pesos. Desde la devaluación subió 140%
El gerente de la Cámara de Distribuidoras de Gas Licuado de Petróleo (Cadigas), Javier Bauk, estimó que el precio de la garrafa podría incrementarse más de 25 % como consecuencia de los aumentos que vienen aplicando las petroleras, lo que provocaría una suba de 24 a 30 pesos por cada envase de 10 kilos.
�Lamentablemente el precio puede seguir aumentando porque estos días estamos recibiendo aumentos de las empresas fraccionadoras en distintos puntos del país. En la Ciudad de Buenos Aires y otros puntos, una garrafa de 10 kilos sale 24 pesos y podría costar 30, esto es, 10 dólares�, describió.
Bauk señaló que si bien las empresas del sector están �reteniendo los aumentos que se recibieron en los últimos días para no trasladarlo a los usuarios, difícilmente se sostenga el precio porque los aumentos no se detienen�.
�Si sigue la escalada de precios podemos llegar a una garrafa de 30 pesos, más del 25 por ciento del precio actual�, sostuvo el titular de Cadigas en declaraciones a �Asteriscos.Tv�, por Canal P+E, y señaló que desde la devaluación el precio de la garrafa se incrementó en un 140 por ciento.
Además, se quejó de que el Gobierno �en absoluto� planteó la posibilidad de subsidiar al sector, a pesar de que la provisión de gas licuado beneficia a amplios sectores que carecen de redes de gas natural.
También consideró que la crisis energética reconoce �problemas estructurales, porque algunos debieron invertir y no lo hicieron, y otros debieron controlar, y no controlaron�, según declaraciones recogidas por el portal www.asteriscos.tv
Bauk, en forma paralela, planteó la disputa por el encuadramiento sindical de los trabajadores del sector, que pasaría de Comercio a Petroleros, lo que podría encarecer los costos porque las empresas deberían tomar a su cargo algunos ítems que el nuevo convenio no cubriría.
�Se generarían mayores costos, se deberían afrontar gastos, por ejemplo, en medicamentos, que el sindicato no cubre, y además el 2% de nuestra masa salarial iría a parar al Sindicato del Petróleo�, puntualizó Bauk, al fundamental la oposición de esa cámara al cambio de gremio para sus empleados.