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Un personaje que evoluciona hacia las tinieblas
15 de julio de 2008
Decir que �Batman, el caballero de la noche� es la mejor película sobre este personaje que se haya realizado hasta el presente sería injusto con algunas de sus predecesoras. Es como cuando comparamos a Distéfano con Messi, a Rod Laver con Roger Federer, a Newton con Einstein. Lo cierto es que el tiempo pasa y el mundo cambia. Batman también. Y lo hace de un modo escalofriante y maravilloso.

Lo que sí se puede afirmar sin caer en anacronismos es que Tim Burton filmó hace ya muchísimos años al mejor Batman que podía ofrecernos en 1989 y 1992. En su primer versión, Michael Keaton se ponía la máscara para a un Jack Nicholson (El Guasón) vestido de violeta y con una sonrisa permanente en su rostro. En el segundo filme de este realizador sobre el hombre murciélago, Burton rodeó a Keaton de villanos potentes y tristes como Michelle Pfeiffer (Gatúbela), Danny DeVito (El Ping�iino) y Christopher Walken (Max Shreck) para ofrendarnos otra obra maestra.

Luego de dos rotundos desaciertos perpetrados por el director Joel Schumacher en 1995 y 1997 (�Batman Forever� y �Batman y Robin�), la franquicia del vengador nocturno tuvo la fortuna de caer en manos del realizador Christopher Nolan. Y éste no sólo revivió al personaje. Le dio una personalidad, una complejidad y un cariz que nadie hasta entonces se había atrevido a otorgarle.

Con �Batman inicia�, nos contó el origen del héroe. Y �El caballero de la noche� ya nos lo muestra en acción, en su primer gran enfrentamiento con un villano de su tamaño: el glorioso Guasón que Heath Ledger ha creado como legado, antes de morir.