Una sana costumbre de la gente de Pixar es regalarle a sus espectadores un corto de animación antes de la proyección de sus largometrajes. Estos breves trabajos llegan a ser, en muchos casos, tan o más interesantes que el �plato fuerte� de la velada, es decir la película que uno pagó por ver.
En el caso de �Wall-E�, la pequeña �gema� del cine de animación que se presenta en la �previa� se llama �Presto� y representa otro acierto, que homenajea al viejo teatro de varieté y, al mismo tiempo, a otra época dorada de la animación.
�Presto�, que sólo dura 5 minutos y 20 segundos, cuenta la historia de un mago que actúa en un teatro de variedades y de su hambriento conejo. El asunto es maravillosamente sencillo: el conejo quiere comer una zanahoria, el mago quiere obligarlo a actuar antes de alimentarlo. Sin diálogos y con un ritmo vertiginoso que apelan al humor físico con una elegancia pocas veces vista, Presto y su conejo encantan a la platea menuda y devuelven a una feliz infancia a los adultos.
Aquí se pueden ver 30 segundos de esta �joya� animada: