Los empresarios vitivinícolas argentinos tienen un motivo para descorchar un buen malbec, la típica variedad argentina. Es que los números de este año de exportaciones a los Estados Unidos se triplicaron respecto de 2005 y abre nuevas expectativas de negocios.
En cambio los embarques chilenos, uno de los más fuerte proveedores de vino a los norteamericanos y principal rival argentino, han caído en este año.
Las inversiones en el sector continúan firme y hasta el mismísimo Nano Serrat estuvo en Argentina estudiando si se puede extender su bodega que tiene en España y que lo mantiene muy ocupado.